Todo empieza con unas luces azules que caen del cielo. Unos chicos guapos se despiertan y en medio de la noche parecen ser hipnotizados por ellas. Corte y rápidamente se retrotrae la historia. Ahí nos damos cuenta de que se trataba de un Flashforward. Luego de una aburrida presentación de los personajes y las historias paralelas que desarrollarán otros conflictos, volvemos al tiempo del flashforward inicial, a la acción de los extraterrestres. Después de esa parte tediosa y para nada interesante empezamos a sospechar algo.
La trama sigue y nunca se hace referencia a la necesidad de la aparición del adelanto del principio. La película va de estos personajes aburridos a una vergonzosa escena donde el conflicto es que se fume cerca de una embarazada o no. Pasa por un triste plano secuencia acelerado, como no sabiendo explotar la idea de unos jóvenes encerrados (fundamental para una película apocalíptica con estructura de islas; véase El Amanecer de los Muertos), a una escena donde uno de los protagonistas se suicida heroicamente y ni siquiera nos interesa. Pero ahí es cuando nos empezamos a dar cuenta. La película termina con algunas pequeñas tonteras, los efectos están bien; esa es la gracia de que los directores sean especialistas.
Entonces entramos en conciencia plena de que el principio no sirvió argumentalmente para nada, ni siquiera en rima con algún pretendido ritmo cinematográfico. Pero no sólo eso, sino que somos concientes de que los creadores fueron cabalmente concientes de lo aburrido de la introducción, de lo tedioso y poco seductor de los personajes y sus vidas que decidieron hacer un adelanto de lo que vendrá para que nos divirtiésemos un poquito, para prometer una diversión futura, diciendo "igual esto va de ovnis y explosiones, no se asusten".
Y todo eso a pesar de que desde los trailers y los gigantescos afiches sólo se nos prometía naves y rayos precisamente. Ni siquiera ese abrumador gasto de publicidad pudo contra la evidencia de lo cinematográfico.
SUSCRIBITE a esta promo especial